Una traducción certificada no es una traducción “mejor hecha”, ni una traducción “más bonita”.
Es una traducción que tiene validez oficial porque va acompañada de una certificación formal emitida por un traductor o una agencia habilitada, que asume responsabilidad legal sobre la fidelidad del contenido traducido.
Todo lo demás son traducciones informativas. Útiles, sí. Válidas ante una autoridad, no.
Qué convierte una traducción en certificada
Una traducción certificada incluye siempre:
- Una declaración de certificación, donde se afirma que la traducción es fiel y completa respecto al original.
- Firma y datos del traductor o agencia responsable.
- En muchos casos, sello oficial y fecha.
- Correspondencia exacta con el documento original (estructura, sellos, anotaciones, errores incluidos).
No es opcional. Si falta alguno de estos elementos, no es certificada, aunque el texto esté perfectamente traducido.
Traducción certificada, jurada y simple: no son lo mismo
Aquí es donde mucha gente se engaña (o la engañan):
- Traducción simple:
Traducción sin validez legal. Para uso interno, informativo o comercial. - Traducción certificada:
Traducción con certificación de fidelidad y responsabilidad legal. Válida ante muchas instituciones, universidades y organismos administrativos, según país y contexto. - Traducción jurada:
Tipo específico de traducción certificada realizada por un traductor jurado nombrado por una autoridad oficial (por ejemplo, el MAEC en España). Suele ser obligatoria en trámites estrictamente legales.
No todas las traducciones certificadas son juradas, pero todas las juradas son certificadas.
Confundir estos términos suele acabar en rechazos y pérdida de tiempo.
¿Cuándo es obligatoria una traducción certificada?
Necesitas una traducción certificada cuando el documento:
- Va a presentarse ante una autoridad oficial.
- Tiene efectos legales, administrativos o académicos.
- Debe conservar el mismo valor probatorio que el original.
Los casos más habituales son:
Trámites legales y administrativos
- Certificados de nacimiento, matrimonio o defunción
- Antecedentes penales
- Sentencias y resoluciones judiciales
- Poderes notariales
- Contratos oficiales
Trámites de extranjería e inmigración
- Visados
- Residencias
- Nacionalidad
- Asilo
Ámbito académico
- Títulos universitarios
- Diplomas
- Expedientes académicos
- Programas de estudios
Ámbito laboral y corporativo
- Certificados laborales
- Estatutos de empresa
- Escrituras de constitución
- Informes oficiales
Si el documento puede ser rechazado, archivado o impugnado por estar mal traducido, necesitas una traducción certificada. No es una recomendación: es una exigencia práctica.
Qué pasa si presentas una traducción no certificada
Aquí conviene ser claro:
- El documento puede ser rechazado sin aviso previo.
- Tendrás que pagar dos veces.
- Puedes perder plazos administrativos o legales.
- En casos graves, se puede cuestionar la veracidad de la documentación.
Ahorrar en este punto no es ahorro. Es improvisación.
¿Quién puede hacer una traducción certificada?
No cualquier bilingüe. No un amigo. No una IA.
Solo un traductor o agencia que pueda emitir certificación válida y asumir responsabilidad legal.
Si nadie responde legalmente por la traducción, no es certificada. Punto.
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